jueves, 5 de abril de 2012

69 E U G E N E S I A

Un trillón de trillones de años antes…
     La humanidad quedó sin ocupación; se esperaba con temor la decisión de la meta-corporación y ésta podía consistir en la eliminación de todos. Inseguros, esperaron. L, desocupado y hastiado, escribió en su locus una última carta a M, una que nunca enviaría. Su anhelo se consolaba pensando que, en un lugar de las instalaciones, crecía una continuación de ambos: N. Los dos viejos  peregrinos de mundos reencarnados en un ser dentro del cual estarían juntos o, más bien, serían juntos. Con la seguridad de que volverían a nacer en ese hijo, L simplemente se despreocupó acerca de morir o de vivir. La vida era un ajedrez y los seres vivos las piezas, ahora L era una pieza caída del tablero. Pero su hijo con M no, el continuaría el juego.
Pero en los laboratorios de androgénesis, un frío y automático proceso se llevaba a cabo. El embrión N flotaba en el líquido amniótico artificial, el útero era un sofisticado mecanismo electro-bioquímico; esta matriz artificial era una imitación de los úteros femeninos (completamente extintos hacía milenios, como sus portadoras). Este ser ya se movía y en el que chispazos de consciencia aparecían, tenía la mitad de sus genes tomados de la mejor mitad de los genes de L y la otra de los mejores genes de M. La selección artificial realizada antes de la concepción aseguraba que la especie humana evolucionara aceleradamente generación tras generación; de hecho, M y L eran ya el producto de una larga selección sofisticada que había no sólo escogido lo mejor de lo que un ser humano podía ser, sino de lo que no podría naturalmente ser, pues su cromosoma Y estaba cargado de miles de genes artificiales, eran transhumanos.
     La selección evolutiva de ambos fue distinta pero igualmente rigurosa: millones de años de selección en paralelo encontrarían ahora un fruto común y superior en N. Dos linajes hallarían su fusión perfecta en un nuevo ser. Pero algo malo pasaba. Y este “ser” no “sería”.
     Durante la noche, mientras L dormía, la androide Nimis recibió informes de las computadoras del laboratorio de androgénesis y se inició una muda conversación entre las inconscientes máquinas.
Computadora: “Hemos detectado un patrón epigenético anómalo en el androgenote del ciudadano M y del Thaumasios Herakón, el cual venimos registrando hace semanas. Hemos ido corrigiendo genéticamente los defectos, pero ya ha sobrepasado el límite de defectos permitidos por la meta-corporación.”
Androide Nimis: “Verifique la información, el concepto que se accedió era entre el ciudadano M y el Pseudo-Thaumasios L, no con el Thaumasios Herakón ¿Qué genes están defectuosos?”
Computadora: “El sistema solo discrimina identidades genéticas y no civiles. Sobre su segunda atingencia: 13 genes procedentes del genoma del cliente M y 11 del genoma del cliente L. Existe la posibilidad de que el concepto  tenga para-mutaciones y neoplasias, además de una posibilidad de 13% de ciertas malformaciones de función en los núcleos de 78 sectores del cerebro. Hay también una tasa de producción de RNAs del clúster 23 excesivamente acelerada.”
Androide Nimis: “¿Por qué no lo notaron antes?”
Computadora: “Se notó desde el principio pero, según el cálculo, su línea genéticas eran excepcional, y recibimos un incentivo de la computadora del departamento de eugenesia para que hagamos los esfuerzos necesarios para conservarlo. Modificaciones genéticas fueron hechas en el embrión tempranamente para corregir los defectos, pero algunas células escaparon a la intervención y ahora es imposible modificarlas sin intervenir drásticamente.”
Androide Nimis: “¿Cuál es el estado actual de embrión N?”
Computadora: Su estado de salud actual es completamente eficiente y el desarrollo fetal debería terminar en unas semanas. Pero es seguro que tendrá daño en su vida adulta, lo cual está prohibido por la doctrina eugenésica de la meta-corporación, solo seres sanos pueden vivir y servir. Por eso ya hemos programado su eliminación junto a otros conceptos producidos por otras parejas de eromenois.”
Androide Nimis: “Supongo que procederán a descongelar a alguno de los otros embriones e iniciarán un nuevo embarazo artificial para los  clientes M y L.”
Computadora: “No. Las convenciones nos autorizan sólo a desarrollar niños en parejas de eromenois con ambos padres vivos.”
Androide Nimis: “Pero no hay seguridad de la muerte de M.”
Computadora: “Nuestro analizador ha arrojado una posibilidad de 99,9992796853496982370498% de muerte para M. Según el límite legal, asumimos su muerte.”
La androide Nimis entendió de este modo indirecto que efectivamente el experimento de viaje fuera del universo había sido un embuste, pero guardaría silencio.
Nimis: “Según mis informes, Uds. han congelado todos los embriones y ya fueron entregaron a los sistemas de combustible anti entrópico. Esto es inusual; no es posible que todos sean conceptos con defectos genéticos. ¿Están anulando la reproducción humana? ¿Están esterilizando a la humanidad?”
Computadora: “No tenemos datos suficientes para contestar”
Nimis descubrió así que la meta-corporación había iniciado la esterilización de sus técnicos en el planeta Plouton y en general esterilizaban a toda la humanidad. Los  niños son para el futuro y ya no había futuro.  Esta generación viviría sólo para sí. Nimis aprovechó para seguir con su plan, aquél en que la muerte de Fratedes sólo había sido el inicio: construirse una consciencia. Debía saber todo sobre ella primero.
Nimis: “Una última pregunta de orden técnico.”
Computadora: “Adelante.”
Nimis: “¿Cuándo empieza la consciencia en los embriones humanos?”
Computadora: “¿Qué es consciencia?”

Nimis calló, pues sabía que la consciencia existía, pero no qué era. 

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