jueves, 5 de abril de 2012

66 NOTAS SOBRE LA PREHISTORIA 3


Un trillón de trillones de años después…

–Con estas tecnologías, la humanidad llegó a los límites más inaccesibles del Aether. Pudo entrar y estudiarse otros aspectos naturales del ser: en ellos la materia, la energía y el mismo tiempo cobraban otras manifestaciones, nuestras actuales nociones no son posibles ahí y cosas muy raras pasaban, tanto que para ser descritos, esta lengua no sirve. Haría falta la meta-filosofía de los autómatas para explicarlos. Sólo relataré que se pudo encontrar y explorar universos y sistemas de antimateria, alejados del nuestro. El contacto con esos mundos había sido antes imposible por la propiedad de la antimateria de anularse al contacto con la materia, pero las nuevas tecnologías lo hicieron posible.
Así se estudió esos mundos formados de anti-átomos y en ellos se descubrió y exploró la anti-bioquímica de la anti-vida.
Toda una nueva química y una nueva tabla periódica con diferentes propiedades surgían de los anti-átomos. Dos anti-hidrógenos y un anti-oxígeno no formaban espontáneamente una anti-agua, como ingenuamente se podría pensar, sino una serie de distintas sustancias.
Se establecieron colonias de planetas de antimateria en nuestro universo; en ellas raras cosas se estudiaban.
Se descubrió en estos mundos vida inteligente y se lograron las primeras comunicaciones con las civilizaciones de antimateria y con sus máquinas. Estas conversaciones y estudios precedieron a las guerras y a la extinción de la vida en la antimateria. Una vez más triunfó la poderosa humanidad, con sus tecnologías de animales meta-dimensionales usadas en sus máquinas bélicas. Una raza guerrera —cuyas sombras son esos gigantes de piedra— se forjó en esos fuegos.
Con el tiempo el universo se pobló de estos seres multidimensionales y al igual que los robots ya habían hecho adquirieron inteligencia, filosofía y meta-filosofía, y construyeron sus propias civilizaciones, imposibles de controlar por el ser humano.
Así, nuestros antepasados quedaron confinados en las cuatro dimensiones humanas y la civilización meta-dimensional artificial fue evolucionando en las demás, aunque interceptando la nuestra, del modo que un cubo intersecta un plano, su mundo interceptaba y saturaba nuestro delgado universo. Un largo período de comercio e intercambio con esa civilización precedió la pérdida total de control de los humanos en sus criaturas.
Las últimas civilizaciones formaron sistemas de planetas artificiales con la poca materia restante del cosmos y se entabló una lucha titánica entre esos mundos para apoderarse de las minucias de materia y energía que restaba. De esta manera, una enorme raza humana fue forjada.
La humanidad construyó una generación nueva de animales artificiales, pero no los dotó de consciencia. Evitaron su independencia, como había ocurrido con la antigua generación. Eran nuevos animales multidimensionales con una enorme capacidad cognitiva, pero sin voluntad.
Su contenido de información era variado y una selección artificial ocurrió entre ellos. Una secreta guerra invisible entre ellos ocurrió; batallas que ocurrían en las 16 dimensiones de la realidad, pero subordinadas a las cuatro humanas. Muchas civilizaciones cometieron el error de darles poder político. Pronto surgieron problemas en su control: Intentaron grabarles la orden de no dañar a los hombres, pero éstos, al tener millones de palabras y definiciones para hombre, no pudieron obedecer.
Otros animales multidimensionales consideraban que no había diferencias sustanciales entre humanos y máquinas y que el material del que estaban hechos no era razón para distinguirlos.
De este modo castigaron poblaciones enteras por “matar” máquinas.
Otros sí tomaron en cuenta el material del que estamos hechos los humanos y se hicieron gobernar por vísceras y por tejidos.
Otros entendieron que la vida y la materia tampoco eran distinguibles y preservaron planetas vacíos y polvo, y los defendieron con ferocidad. Algunos entendieron cómo surgía la conciencia en los hombres y en las máquinas orgánicas y cómo no surgía en las mecánicas y con ese conocimiento hizo surgir la consciencia en las máquinas y en ellos mismos, crearon los primeros androides-qualia. También hicieron máquinas orgánicas sin consciencia, hombres sin yo, cuidaron generaciones y generaciones de hombres sin vida o yo interior, poblaron millones de planetas con estos zombis. Era imposible reconocerlos y distinguirlos de nosotros. Siglos después, de ellos surgirían los Zombis Hekantokeinos, que a su vez crearon una meta-corporación a su servicio.
El Emisario frenó su relato, tomando aliento para seguir, yo miré su sensible mirada, conmovida como si ella hubiese mirado y grabado todos esos incidentes terribles del cosmos. Ese terrible universo que se había quedado en la oscuridad de sus ojos. Me miró como tratando de perdonar la incomprensión que se dibujaba en mi rostro, pero prosiguió:

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