jueves, 5 de abril de 2012

55 ¿ C Ó M O R E P R O D U C I R S E S I N

En otro lugar del espacio-tiempo…

Después del asesinato de Fratedes, Nimis siguió la huella a M y L. Sabía que el nuevo Thaumasios era el único ser humano con la capacidad de construirle aquello.

– ¿En dónde lo haremos? —Le decía M a su erastés—. Las máquinas rechazarán nuestra solicitud. Solo la meta-corporación conoce los secretos protocolos de la androgénesis para hacer nuevos hombres.
–Hay un centro de androgénesis cerca a la plataforma, como todos es completamente automático, pero creo que podría ser manipulado manualmente.
Una voz tras de ellos, suave y que infundía calma habló.
–Déjenme servirles, yo seré su contacto informático con el computador del centro, puedo engañarlo —dijo Nimis—, de lo contrario les denegarán el acceso. Pero los procesos biológicos son un algoritmo automático y secreto, la máquina no lo hará, nadie puede hacerlo manualmente.
M la miró furioso.
–Creo entender cómo debería hacerse —dijo L que deseaba concebir junto a M. Estaba deseando una de las cosas que más despreciaba de la vida. Estaba subordinado ahora a la misma misión de las bacterias y del moho del suelo. L era un animal primitivo y lo más luminoso en él, se subordinaba ahora a ese deseo primario.
M y L transaron con la máquina. Cuando solo hay malos, hay que convivir con ellos o morir. Pero más que nunca querían vivir, les fue imposible rehusarse.
–A cambio —dijo Nimis—. Ud. me construirá algo.
–Lo haré —dijo L.
Entonces L y M se encaminaron al centro de androgénesis. Llevaban unas minúsculas cápsulas, portando una muestra germinal de cada uno.
Ya en el centro Nimis se conectó al computador, manipulándolo logro suspender sus mecanismos de protección. Una voz sintética les habló:
–Asistirán al proceso, que durará algunas horas, bienvenidos —dijo la engañada computadora del centro de reproducción a M y a L—. Androide Nimis, entregue las muestras de espermatozoides.

La androide Nimis entregó las muestras y se sentó cerca de M y L, los tres frente a las pantallas y equipos de comunicación del computador. Al centro había un cubo que era la pantalla tridimensional del microscopio donde verían todo el procedimiento.
La meta-corporación al eliminar al otro género había convertido a la población en estériles hormigas obreras y tenía el control de la reproducción artificial que solo ocurría entre hombres.

–Ya lo hice entrar, logré que las máquinas lo obedezcan en todo, no impedirán nada, pero no harán nada por sí mismas, ahora Ud. debe conducir el proceso manualmente, el proceso automatizado se rehúsa a operar —dijo Nimis a L—, principalmente debe convertir uno de los espermatozoides en un óvulo.
–L titubeó. No sabía cómo hacerlo pero tenía que haber un modo lógico y necesario, alguien en el pasado lo había inventado para que la meta-corporación fuera dueña de la vida de los hombres. En unos minutos creyó suponer la técnica y habló.

Un sonido anunció el inicio del largo proceso de androgénesis.
–Examine los gametos.
–En la muestra del cliente L hay 34 000 espermatozoides viables —dijo el computador obedeciendo—, se inició el screening genético de cada uno de ellos.
En la pantalla 3D se veía cómo cada espermatozoide era separado microscópicamente por micro-fórceps químicos.
En las pantallas se veía brevemente la secuencia genética completa de cada genoma, en cada espermatozoide y su perfil de idoneidad respectivo.
–Evalúen también genes defectuosos o mutaciones; también la proteómica y la epi-genética cada gen y su potencial aporte al fenotipo del embrión —ordenó L (*)

–La valoración de los cromosomas Y, dado el nivel de genes artificiales que contienen, ya estaba en nuestra base de datos —agregó el computador—, y no contienen, por su naturaleza artificial, ningún gen defectuoso. (**)
–En este momento realizaremos la evaluación de genes defectuosos, semi-defectuosos y neutros —dijo la androide Nimis.
– ¿Qué nivel de eliminación de espermatozoides desean? —Dijo el computador—. Recomendamos una eliminación de 90%, recuerden que mientras más riguroso es su screening en este nivel se reducen las posibilidades en las siguientes pruebas de compatibilidad.
Las maquinarias eliminaron a los espermatozoides defectuosos.
Este simple proceso llevado a cabo durante milenios por la selección natural, ocurría ahora pacíficamente en el laboratorio en unos breves segundos. Esta técnica había llevado la capacidad humana a sus más altos extremos de idoneidad y además había reducido el tamaño de los cromosomas humanos al eliminar generación tras generación todos los genes o secciones de ADN que no poseían información útil, resultando ahora el cromosoma Y el más grande del genoma humano. (***)
–Bueno —dijo la androide Nimis— ya descartamos el 94% de los espermatozoides.
–Ahora —dijo L— hagan la selección de pares compatibles.

–Deben previamente llenar estos cuestionarios, en ellos se anotará qué alelos o combinaciones consideran más deseables y cuáles menos deseables. Han de saber que la meta-corporación ya respondió por ustedes el 93% de las preguntas, dada su responsabilidad en la vigilancia de la idoneidad genética humana. Pueden responder un total de 1 200 preguntas.

Este cuestionario demoró un par de horas. Al final empezó la elección de las parejas de espermatozoides más idóneas.
Las máquinas comparaban los perfiles genéticos de los espermatozoides de cada uno, tomaban el primero de los miles de L y predecían cómo sería su combinación con cada uno de los espermatozoides de la muestra de M.
El número de cálculos necesarios era inmenso para poder predecir el perfil genético de la combinación y así se realizó con cada una de las parejas posibles.
Trillones de personas distintas podrían ser formadas a partir de los miles de espermatozoides a la mano y ahora se elegirían cuáles de ellas merecerían nacer. El número de embriones distintos era en teoría superior al de átomos existentes en todo el universo.
En el cálculo, cada gen posee un coeficiente. Éste se modificaba según el entorno genómico con el que se combinase. El número de combinaciones por calcular tomó horas al poderosísimo computador.
–Ya lo tenemos —dijo la androide Nimis—. ¿Cuántos óvulos artificiales vacíos fabricarán?
–Nueve —dijo L.
En el laboratorio de androgénesis se fabricaban óvulos-recipiente a partir de células basales tomadas de muestras de sangre de los clientes. Primero se daba el tamaño y las características bioquímicas del óvulo y después se eliminaba con radiaciones la información genética, de modo que se fabricaban óvulos vacíos a modo de recipientes. Pero el material genético para rellenar esos óvulos vacíos provendría de uno de los padres.

–Tenemos ahora solo espermatozoides. ¿Cómo la máquina los convierte en eso llamado óvulos? —preguntó M.
–No hay diferencias genéticas entre espermatozoides y óvulos, son idénticos gen por gen —respondió L. óvulos y espermatozoides tienen la mitad de los cromosomas, al juntar esas mitades se completa el genoma para hacer una persona
–Entonces basta juntar la mitad de un espermatozoide de M y la otra mitad del suyo en un óvulo vacío —propuso Nimis.
–No basta, dijo L, son genéticamente iguales pero epi-genéticamente distintos. (****)
L se concentró en pensar. Una miríada de datos se agolpaban en su cabeza, desorganizados y confusos. Finalmente dijo desde una fiebre:
– ¿Qué genes se expresan en la región 13.4 del brazo largo del cromosoma 19?

L recordó un extraño suceso bibliográfico en el que un grupo de hermanos producían eso que la meta-corporación llamaba óvulos, en vez de espermatozoides. A pesar de su perfección anatómica estas espermatozoas cargaban núcleos de óvulos, epi-genéticamente hablado. Todos habían mutado la región 13.4 en el brazo largo del cromosoma 19. Esto hizo pensar a L a que acaso nuestra especie había en su pasado primitivo tenido algo que ver con esa otra forma epi-genética de vida, de la que los óvulos artificiales eran un vestigio misterioso.

–En la pantalla aparecieron decenas de genes. L los examinó. Por fin identificó uno que producía un ARN. Ese debía ser.
–Neutralícelo con una sonda complementaria. Use una sonda asociada a las enzimas Dnmt2a y neutralice las enzimas Dnmt3b Asombrosamente había acertado. Una serie de reacciones bioquímicas en cascada empezaron a convertir epigeneticamente esos espermatozoides en óvulos.
A excepción de dos genes: Igf2 y H19.
Atormentado L observó que los espermatozoides eran 99,998% óvulos. Pero sin esos dos genes no podrían concebir.

La inmovilidad de toda la ciudad lo rodeaba.
Millones de seres se habían reproducido antes y alrededor de él, solo a ellos les estaba negado.
M y L sintieron el profundo y absoluto poder de la meta-corporación sobre ellos.

(*) Proteómica: estudio del producto de los genes, epi-genética: estudio de todos los factores no genéticos que intervienen en la determinación del fenotipo, fenotipo: es el físico y la conducta determinada por los genes.
(**) El cromosoma (paquete de genes) Y, existe solo en los hombres.
(***) En el momento presente el genoma basura o ADN parasito representa el 90% del ADN humano.
(****) Por los años 1970 se mezclaron experimentalmente en un óvulo vacío los núcleos de dos óvulos. Se desarrolló un feto que finalmente creció deforme y mal nutrido al haber poco desarrollo placentario, acabando en un aborto teratoma.
En otro experimento análogo, en un óvulo vacío dos espermatozoides se juntaron, resultando en el desarrollo inicial de un embrión, que finalmente era ahogado e invadido por una desmesurada placenta, que terminaba matando al concepto, denominado mola hidatiforme.

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