jueves, 5 de abril de 2012

27 R E O R G A N I Z A C I Ó N

R E O R G A N I Z A C I Ó N

En un extremo del vacío Aether…

     Hueca y racional, Nimis ayudaba en la organización del nuevo experimento, todas las antiguas ocupaciones fueron dejadas para el trabajo en esta nueva meta única: viajar a ese otro universo. Naves-fábrica llegaron de muy lejos para construir el Mekhanes meta-dimensional. Eran fábricas de fractales, flotantes industrias grandes consumidoras de energía. Pero ¿Cómo fabricar un fractal?[1] El fundamento de esta tecnología se basaba en una de las conjeturas de L, conjetura que todos pensaban había salido del cerebro de Herakón. Si un plano fuese infinitamente divisible, una línea que se fuera dibujando en él, jamás lo llenaría; pero si hubiese un límite a la divisibilidad una línea que se fuese dibujando en él llegaría a colmarlo del todo y pasaría de ser una línea a ser un plano, aumentando de dimensión. Este principio de “densidad” se usaba en las fábricas de fractales. Así las partes multidimensionales de la nave meta-dimensional se iban construyendo. Así, aglomerando tiempo se podía anti-colapsar la función de onda y aumentar una dimensión al tiempo.
     Pacientemente y partícula a partícula, se hacia el Mekhanes meta-dimensional que iba formando un satélite artificial, aunque de engranajes y mecanismos trans-temporales. Todo el personal técnico trabaja en alguna área de estas fábricas, ocupando básicamente dos instalaciones: una en el planeta Plouton y otra en el satélite artificial que era la parte material del Mekhanes meta-dimensional. L, que había imaginado la idea principal, fue asignado a un puesto minúsculo e invisible en el plan de construcción.
     Ahelios ahora era uno de los ayudantes de Herakón  y tenía al díscolo Ayazx para coordinar los arduos trabajos a los que las tropas eran sometidas.
Se escogió al azar la tripulación para el peligrosísimo experimento, excepto uno de ellos, que fue señalado específicamente por Herakón.
     Fratedes, Wille, Andros, Ayazx, Gerontes  y otras decenas de guerreros eran la tropa  destinada a probar la posibilidad de viaje  al otro universo, la responsabilidad más arriesgada que había enfrentado un ser humano.
Mientras, M y L también se preparaban a explorar otro universo, un cosmos subjetivo y desconocido. Se veían cada noche, pero casi no podían hablar entre ellos. Sus cerebros se habían adaptado minuciosamente a sus propios mundos y eran éstos tan distintos y ajenos uno del otro, que ambos eromenois no sabían nada del universo de su par, ni como pensar o actuar en él. Solo los unía el deseo irresistible de estar cerca y tocarse. Eran mutuamente incompetentes y se acercaban uno al otro como tras un grueso vidrio, aproximándose desde los límites y bordes de sus propios mundos. Aún así, sucumbieron a la enfermedad atávica, tejiéndose entre ellos ese antiguo vínculo bioquímico; pero sin mezclar nunca sus dos universos ni sus cuerpos, de nomenclatura y sustancia distinta.

     Pero un día, siempre de modo indirecto, L descubrió que el guerrero con el que se encontraba cada madrugada había sido escogido para el mortal ensayo. Se llenó de un silencioso remordimiento y desesperación. Inútilmente trató de pedir que no lo incluyeran pero carecía de poder para impedirlo.

M pronto lo sabría.



[1] Un fractal es una forma cuya dimensión no es entera sino fraccionaria, pudiendo ser  1.4 o 3.2 etc.

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