jueves, 5 de abril de 2012

15 y 16 ZOMBIS HEKANTOKEINOS


En los confines sin fondo de otra noche…

–No quedan más dudas de que ya no hay animales meta-dimensionales —Dijeron los Zombis Hekantokeinos—. Ya habíamos sospechado esto en nuestras propias investigaciones y fueron comprobadas al compararlas con las que habían hecho otras meta-corporaciones. Pero al fin hallamos un modo teórico de comprobarlo gracias a su  teoría.

–No lo tuve claro por mucho tiempo pero llevaba tiempo sospechándolo —dijo Herakón que había presentado los modelos técnicos de L como suyos. Consideró una inapropiada extravagancia del azar que esa teoría apareciera en un oscuro técnico y no en él. Además después de entenderla le parecía tan obvia y necesaria que estaba seguro de que él inevitablemente la desarrollaría. Creyó incluso identificar el germen de esas ideas en sus pasadas reflexiones. Pensó también que todas las personas que llegan a una misma conclusión eran propietarias de esa idea y que era superficial tomar en cuenta quien lo hizo primero.
–Ahora es evidente que los animales meta-dimensionales se han extinguido o que se han suicidado —agregó Herakón—, o algo los mató.
–Comprende por qué, ¿no? —dijeron los Zombis Hekantokeinos
–Sí —dijo Herakón feliz de comprobar que era cierto el fin—. El universo ya está muy cerca de su desaparición, la anti-entropía ya es muy escasa y aquellos seres eran demasiado complejos para sobrevivir, solo lo simple sobrevivirá…Las civilizaciones no podrán seguir desarrollándose en el futuro cercano más allá de una sola generación. Esta generación.
–Urge una solución —dijeron los Zombis Hekantokeinos—, la humanidad no podede dejar de existir.
–No hay modo de luchar, por otro lado, la vida de cada quien no dura más que una generación, ¿por qué lamentarnos? —Dijo Herakón—. Una sola generación es lo único que siempre ha podido vivir una persona, no hay diferencia para cada individuo si hay otras o no. Dejemos piadosamente morir a la humanidad y dejemos vivir su única vida a los hombres.
–El único objetivo de la vida es seguir viviendo, nosotros desaparecemos pero no debe desaparecer la humanidad, si no lo hacemos dejamos de ser seres vivos y no tendría sentido ser. Las piezas pueden desaparecer pero el juego debe continuar.
Herakón sintió ese asco de saber que hablaba con máquinas que perpetuaban un inconsciente proceso: la vida, pero el mismo estaba subordinado a ella y a la meta-corporación.
– ¿Cuáles son las órdenes del anti-Hekantokeinos? —pregunto Herakón.
–Debemos hallar una solución respondieron.
–No la hay —dijo Herakón—. No para nosotros los seres humanos, acaso sí para la humanidad. Los seres humanos son cosas de 4 dimensiones y morirán. [1]
–Debemos diseñar un proyecto para encontrar una salida —dijeron los zombis híper-cognitivos del Hekantokeinos Deberá reestructurar la organización de sus planetas y colonias subordinadas a la búsqueda de una salida. Use toda la antientropía disponible; además es de suma urgencia hallar un nivel más profundo a nuestras teorías meta-filosóficas. Las tecnología pars salvarnod solo se conseguira con nueva ciencia.

Luego de sus cortas órdenes. Los Zombis Hekantokeinos dejaron a Herakón y volvieron al nebuloso recinto artificial donde estos humanos sin alma “viven”. Herakón quedó solo una vez terminado el encuentro virtual con los poderosos dueños de la metacorporación. En su casi artificial interior, de entre su yo hecho de lógica y razón, el veneno de una alegría se elevó, su felicidad de poder ver la muerte de lo que más odiaba: la vida.
Cuando veo la torva humanidad afanada solo en multiplicarse —pensó Herakónsólo una palabra pulsa en mi mente: ¡aniquilación! Por fin terminará esta absurda reacción en cadena. Este ajedrez donde los hombres no son los jugadores, en el que nunca ganan ni pierden. La calma y perfección del fin se acerca. ¡Que acabe la vida!, por fin, después de trillones de años de existencia que deje de multiplicarse la molécula germinal.
Todo cesará —pensó anhelante y aliviado Herakón y todo por fin  será perfecta coherencia y vacío.

     Y extenuado, se dejó desvanecer por el cansancio entre sus equipos de mantenimiento. Al día siguiente cuando despertó de su sueño sin imágenes ni formas, Herakón dispuso la reorganización de la metacorporación para diseñar una salida, confiaba que era imposible hallarla. Su estructura e integrantes se iban formando en su mente casi dormida. En pocos días empezaría la construcción. La vida y destinos de todos cambiarían, subordinada a la nueva misión de la meta-corporación. Todos los personajes dejarían sus habituales responsabilidades para esta búsqueda.

Accidentalmente Herakón uniría dos destinos que habían nacido para vivir separados.




[1] Un ser unidimensional es una línea, un ser bidimensional es un plano, un ser tridimensional es un volumen. Un ser tetra-dimensional es un volumen en movimiento


  
C A R T A S   D E S D E   E L   M Á S  A L L Á

Muy lejos de ahí…

     M y L…Esa carta  creó en mí un deseo vano de conocer ese otro universo, no podía flotar en las lejanías del Ouranos que estaba vacío, debía estar en algún otro lugar del último planeta. Decidí que empezaría la exploración de los desiertos y viajaría hasta ese soñado “transmundo”, para lograrlo debía seguir engañando a los Mekhanes y sobrevivir´. Después me dejaría matar por el Thecnetos. Para lograrlo primero estudiaría la carta; dedicaría a ella los próximos días. Ella me entregó pronto emociones raras y nuevas. Examinaría tranquilo y a salvo las costumbres de una humanidad de la que yo era extranjero, de la que todos —paradójicamente—  éramos extranjeros. ¡Esa vida debía estar llena de oscuridad y de inquietud!

     La volví a leer tratando de entender algo más, pero no encontraba nada claro de su autor: L, ni de su destinatario, M. Era muy perturbador lo del lenguaje. Sé que sólo las máquinas tienen un lenguaje común que fluye por todos lados y épocas y que el ser humano no tiene nada parecido. Sé que la lengua que cada uno inventa en soledad es un atavismo. Un tosco acto reflejo que no comunica ni puede vincular a una comunidad, dado que ya no hay ninguna comunidad, ni tampoco nada que comunicar. Por eso, yo no debería entender la carta ni siquiera a medias. ¡Eso era extremadamente extraño! A menos que no se trate de una comunicación entre seres humanos remotos, sino entre máquinas o entre el Emisario y el Thecnetos. Releí la carta y noté que esto era imposible. Pero, por otro lado, toda investigación parte de las dudas, no de las certezas. La incomprensión  no es razón para desistir, sino más bien para empezar a investigar. Me animaba así, hasta que un vacío parecido a un miedo me asaltaba. ¿Al estudiar la carta y posponer mi muerte estaría desobedeciendo al Theos del Thecnetos? O más grave: ¿Era posible desobedecer al Thecnetos si éste realmente era un Dios?

     No sé... Las palabras no eran las de un solitario ni las de una máquina que, como suponía, eran los únicos habitantes de este
“único” mundo. Y lo más raro, noté una tenue sensación de familiaridad en ellas. Una especie de íntima comunicación entre esos dos personajes y yo, no de contenido, sino de otro tipo, y esto era lo más grave.
     ¡Si sólo hubiese sido una carta! En pocos días la habría olvidado, como he olvidado a mi corta edad ya tantas cosas.
     ¡Cuántas ciudades de rara geometría he recorrido y olvidado! ¡Por cuántos jardines extraños de piedra y arena he vagado! ¡Cuántas estatuas de gigantes hallé! Unos melancólicos, otros férreos, sus cuerpos como cadáveres de piedra he visitado, he admirado  y ahora ya se han disuelto, ya se han ido. No son. Los olvidé.
     De todos los problemas que me causó la carta, el peor era este fugaz sentimiento de familiaridad; por eso mi emoción de hallarla había sido una ingenua temeridad.


Me había emocionado la primera entrega en una serie que me destruiría y de la que muy pronto no podría huir.

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