martes 12 de abril de 2011

Cap 7 TODO ACERCA DE NADIE (fragmento)

Un trillón de trillones de años después…

Sí, los humanos somos la única forma de vida y, dado que yo estoy completamente solo, yo soy por el momento la vida. Dado que el Thecnetos no me deja morir, y vivir pareciera imposible en el último planeta, su misión debe ser entonces preservar mi vida y, en general, la vida. Pero, ¿para qué?...
...el único sentido de la vida es la supervivencia; cada detalle del que está hecho un ser vivo sirve para eso. Por eso, el sentido de la vida no es más que la vida y el sentido de la supervivencia no es más que la misma supervivencia. Así de tautológica y sin sentido es la biología en sus profundidades. Una gallina (alguien lo dijo) es el instrumento de un huevo para hacer otro huevo. Aprendí —quizás muy tarde— que la tortuosa historia universal no era más que el tortuoso método que tuvo un hombre para hacer otro hombre. Descubrir a esos dos hombres daría algún sentido a los días que siguieron y justificará este largo y a veces tedioso monólogo.

En los seres vivos, los de ahora y los de antes, es infructuoso buscar otro sentido, otro significado a su industria, a su anatomía, a su conducta y a su psicología. La vida solo sirve para persistir; cualquier examen de los elaborados y a veces oscuros rasgos de la vida, si llega a una suficiente profundidad, llega siempre a esta conclusión: el vacío sentido de la vida es la vida. Y es quizás más honesto y simple admitir que no tiene ningún sentido. Se dice que el fin justifica y explica los medios. Pero en la vida el fin perseguido por ese medio es el mismo medio. La vida es un fenómeno de reproducción que se auto reproduce y nada más. Esto es obvio en las poblaciones, y en los individuos, pues solo egoísmo y ansiedad por seguir siendo, se observa al estudiar la prehistoria universal, pero ya somos menos los que sabemos que detrás está la vana pulsión de supervivencia de la molécula germinal...
Así, una molécula inerte es —paradójicamente— la final y única protagonista de la vida.

...Así es el último planeta, para el solitario hombre moderno no hay familia ni relaciones amorosas; no hay comercio, ni arte, ni medios de comunicación; no hay libros, ni arquitectura, ni religión, ni ciencia; no hay filosofías ni supersticiones, no hay cementerios, ni tecnologías, ni siquiera hay lenguaje en el sentido estricto de la palabra; cada individuo tiene en su mente pensamientos que no requieren ser simbolizados en palabras, ¿a quién se las dirigiría en caso de existir? No hay signos en lugar de las cosas, hay solo nociones puras de las cosas y de sus relaciones. Ese proto-idioma individual solo sirve para entenderse a sí mismo y al Emisario. No hay lenguaje verbal, pero sí hay ese proto-lenguaje por cada persona que nace (lo que ocurre muy rara vez) y hay un sistema escrito común solo con el Emisario (la cartas son un ejemplo de ello). Todas éstas y demás estructuras usadas por la primitiva humanidad para su supervivencia, son ahora innecesarias.

Ha desaparecido cualquier rastro de civilización o de sociedad.

No hay memoria, ni individual ni colectiva. Hay máquinas, pero no las hemos hecho nosotros y no se han hecho para nosotros; ellas tienen su raro lenguaje, éste sí, universal y común a las otras máquinas, al Emisario y al Thecnetos.

La vida orgánica y la conciencia solo fueron instrumentos de la ciega molécula germinal para multiplicarse.
Medios, no fines. Yo mismo soy un medio, el Thecnetos es un medio y el fin es en realidad, nada.