En otro lugar del tiempo…
...Las figuras grandes y bellamente dibujadas de los dos guerreros aparecieron entre los equipos de sofisticada ciencia. M, fuerte y sereno, con un brillo de pureza en los ojos, Ayazx arrogante y orgulloso de su estatura y belleza.
La conversación se inició.
–Infórmenos escuetamente de sus hallazgos, ¿lograron salvar los archivos sobre animales meta-dimensionales? —pregunto L a M como si se dirigiera a una insensible cosa y agrego bajando la voz—, quizás un viejo universo teórico muera con los resultados de su hallazgo y otro más simple nazca…las causas son siempre simples y pocas y los efectos numerosos y complejos —agregó como queriendo compartir con ese desconocido, su esperanza por descubrir un nuevo meollo para el mundo.
–Sí —dijo con una profunda y cálida voz M, que no entendió qué quería decir L pero que se inquietó por ellas—. Están completamente íntegros.
Sus monumentales somas, como dos composiciones exquisitas, hechas de volúmenes y líneas perfectas, resaltaban en el desorden y fealdad de los pobres laboratorios.
...–Te alegrará confirmar una de tus secretas ideas —dijo Ahelios—, quizás sea sólo una coincidencia pero te felicito.
–No. Al contrario, me entristece, aunque no entiendo porqué —dijo L dibujando con su rostro una delicada inquietud y pena—. Esa desaparición significa algo más. Algo muy grave.
–No dejemos volar la mente, atengámonos a lo que hemos descubierto —dijo comprensivo y metódico Ahelios a su subordinado.
–Debe informar a Herakón, él tendrá una explicación para esto —dijo volviendo de sus pensamientos L.
–Creo que podrás por primera vez hacerlo tú, aprovecharás para explicar tus ideas.
Luego L se sentó y dejó su mente reposar de cualquier cálculo o consideración. Una marea emocional se alzaba dentro de él, inundando un oscuro paisaje.
..–Explíqueme de nuevo esa sensación que tiene —dijo a su íntimo superior L.
–En mí es una enfermedad sin cura, pero si acaso tú enfermas podré aconsejarte como hallar curación química. La meta-corporación permite la reproducción pero no el amor, si no neutralizas la enfermedad atávica con fármacos, te permitirán sentirla pero no expresarla. Solo los guerreros pueden formar pares de eromenois entre ellos, por ser útil a su servicio a la meta-corporación. Pero está absolutamente prohibido entre técnicos y nunca es posible entre esas dos castas subalternas —dijo Ahelios sospechando algo en su pupilo.
–¿Pero cómo reconocer y curar esa enfermedad atávica? —preguntó L a su superior.
–¿Cómo entenderlo? —dijo Ahelios—. Es una premura, una urgencia sin objetivo, una ansiedad vacía, una melancolía que dura y no se explica, un sabor de que le falta algo al tiempo. El anhelo de una ternura que no está en ningún lado, pero que siempre me hace falta. Eso es en mí la enfermedad atávica— concluyo Ahelios.
L, lo escuchó y por primera vez lo entendió. Un nítido significado apareció en esas palabras. Esa tarde empezó sentir lo que sentía su amigo y protector. Algo que no lo dejaría nunca y que reenfocaría cada parte y propósito de su vida.
martes 12 de abril de 2011
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